Por lo general, sustituir el azúcar por la miel en un plan de alimentación para personas con diabetes no aporta ninguna ventaja. Tanto la miel como el azúcar afectarán  los niveles de azúcar en la sangre.

La miel es más dulce que el azúcar granulado, de modo que podría usar menor cantidad de miel, en lugar de azúcar, en algunas recetas. Sin embargo, una cucharadita de miel tiene un poco más de carbohidratos y más calorías que una cucharadita de azúcar granulado. Por lo tanto, el ahorro de calorías y carbohidratos será mínimo. Si prefiere el sabor de la miel, puede usarla, pero con moderación. Asegúrese de contar los carbohidratos presentes en la miel como parte de tu plan de alimentación para la diabetes.

La miel es un carbohidrato compuesto por distintos azúcares, principalmente fructosa, glucosa, sacarosa (azúcar común), maltosa, entre otros. Contiene flavonoides y antioxidantes, sustancias que benefician la salud.

Una cucharada de miel tiene 15 gramos de carbohidratos y 60 calorías, igual que el azúcar común, ambas aportan calorías vacías, no nutritivas. No deben consumirse libremente. La miel tiene mayor poder endulzante que el azúcar, puede requerir menor cantidad para endulzar, pero tome en cuenta que el poder endulzante de la miel es menos efectivo en bebidas calientes.

Por el contenido de fructosa, se absorbe un poco más lento que el azúcar, dando como efecto menor rapidez en el incremento del nivel de azúcar en sangre.

 

La Asociación Americana de Diabetes, con evidencias tipo A, es decir, basada en estudios científicos, recomienda consumo de azúcar para personas con diabetes, no mayor del 10% de las calorías totales a consumir diariamente, en el contexto de alimentación balanceada, la práctica de actividad física moderada y el control metabólico de la persona.

La información referida corresponde a miel sin adulteración. Algunos productores añaden agua, azúcar o peor aún, jarabe de maíz de alta fructosa.

 

Este último es un tipo de azúcar distinto a la fructosa o azúcar natural de las frutas. Tiene alto poder endulzante, genera efectos perjudiciales para la salud, eleva nivel de azúcar en sangre, resistencia a la insulina, predispone a elevaciones de triglicéridos y formación de grasa en el hígado.

Para evaluar la miel en el lugar de compra, observe el color y la viscosidad. Entre más oscura es, tiene mayor contenido de flavonoides y pigmentos (carotenoides, clorofila y xantofila). Las mieles más oscuras tienen mayor acidez, más alto contenido en sustancias minerales y más riqueza en polisacáridos.

La viscosidad depende del contenido de humedad, si es adulterada con agua, será menos viscosa. Puede invertir el envase y observar la burbuja, entre más grande se forme y más lento se mueva, es más viscosa.

Concluyendo, las personas con diabetes pueden consumir miel de abeja en cantidades limitadas si está en control de peso y tiene nivel de glucosa en rangos esperados. La miel no es indispensable. Acostumbre el paladar un tenor bajo de sabores dulces.

 

Fuente: Martha Justina González, Máster en Nutrición. Nota La prensa