Esto sucede porque el calor hace subir los niveles de glucemia y  predispone a la deshidratación.  Además, muchas personas con diabetes, tienen menos capacidad para transpirar. Es más peligroso con una humedad alta, porque la humedad tiende a reducir la sudoración y evitar que el organismo se enfríe de forma natural. Si a esto le sumamos que los medicamentos para bajar el azúcar y los reactivos para medirse pueden alterarse por el calor o la exposición al sol, los riesgos son aún mayores.

Por esto es muy importante EDUCARSE y saber que hay que cuidarse más que nunca de la perdida excesiva de líquido.

Recomendaciones para tener en cuenta

  • Toma agua o bebidas no azucaradas, por lo menos 2 litros aunque no se tengas sed. No te olvides que cuando tienes sed, ya es una señal de deshidratación. Toma agua antes de que esto suceda. Evitar las bebidas azucaratomar-aguadas y con gas.
  • Asegurate que la medicación y la insulina estén en buenas condiciones para ser usadas.

Revisa las instrucciones de los medicamentos para ver qué temperaturas los pueden afectar. Protégelos del calor y guárdalos de acuerdo a las recomendaciones. Guarda la insulina en la puerta de la heladera o en una nevera portátil. El calor puede dañar las bombas de insulina y los equipos de medición. Mantenlos alejados de la luz directa del sol. Si transpiras mucho, el sudor también puede afectar el funcionamiento de la bomba de insulina (porque su adhesivo se puede despegar de tu cuerpo).

  • Mide con más frecuencia los niveles de azúcar, por todas estas razones, los niveles de azúcar pueden fluctuar.

Si se toman las medidas necesarias, el calor no afectará la salud.