Ser parte de este mundo de la “diabetes conectada” hace que nuestra comunidad digital también sea nuestro de lugar de encuentro y reflexión. Espacio para compartir parte de nuestras vidas: proyectos, alegrías, triunfos, bienvenidas, obstáculos a superar y también dolor…. En el día de ayer, falleció Manuel Sternik, padre de Daniel, cofundador y alma de esta Fundación. Constante y aguerrido compañero de trabajo, co equiper de sueños compartidos y querido amigo.

Hoy me doy cuenta que no es compartir una situación personal con Uds. sino institucional, porque esta Fundación, sin jerarquías, a la que pertenezco está formada por gente del mundo de la diabetes, algunos de ellos como Pilar, Belén e Ullises tienen diabetes y otros no, pero también hay personas que son miembros fundamentales  de la Fundación y no están en ninguna página ni estatuto porque son parte de nuestra vida tan íntima que no nos damos cuenta de lo mucho que influencian nuestras acciones.  Y eso justamente es Manuel, porque a través de sus necesidades pudimos ver las de otros. Porque el simple hecho de verlo en las calles de San Luis, a los 87 años, superando las dificultades para deambular, haciendo equilibrio en las veredas puntanas, sin pedir ayuda pero agradeciéndola aunque lo incomodaba, conviviendo con la diabetes y muchos factores de riesgo cardiovasculares de la manera que mejor podía, cuidándose pero sin dejar de vivir la vida que eligió, ya es una enseñanza que nos deja este experimentado guerrero azul.

No sé si soy la persona más adecuada para contarles cuál era la virtud que lo hacía “tan encantador”, porque no era extremadamente cariñoso ni simpático … pero un encuentro con él, de sólo minutos, a muchos nos cambiaba el día. Nos dejaba “encantados”, nos regalaba una idea, un pensamiento que muchas veces le encontrábamos significado un tiempo después…una enseñanza, una esperanza, algo de su sabiduría. Esta mañana me desperté tarareando una vieja canción: “Honrar la vida” y creo que eso es justamente lo que me transmitía Manuel cuando lo veía trasladar la dignidad de una vida honesta y de bien por las calles de mi querido San Luis. Como dice en la lírica “Merecer la vida es una virtud, es dignidad y es la actitud de identidad más definida”.

Me quedo con todo lo que nos regaló, sus ideas, su aliento, su afecto y sobre todo con su ejemplo. Sé que nuestro primer fan no nos acompañará más con su presencia física pero continuará formando parte de todas nuestras acciones y proyectos. Sólo tengo que agradecerle a la vida por haberlo cruzado en mi camino. Como muchas veces sucede, compartir es terapéutico, ya no me siento tan triste y deseo para mí y para Uds. lo que tuvo Manuel, una vida para honrar, una familia para querer y trascender y que cuando llegue el momento, la muerte los encuentre viviendo.

Un abrazo enorme para Rudie y toda la familia Sternik