En los últimos días la notoriedad de algunos hechos han causado que se haga referencia a la diabetes con mucha frecuencia en los medios de comunicación. Hemos escuchado repetidamente frases como: “Es diabético””,  “padece de diabetes”, “sufre de diabetes hace muchos años”, “es insulinodependienteeeee”, “se encuentra obligado a darse inyecciones de insulina por lo que no puede llevar una vida normal”. Estas mismas expresiones son frecuentes en medios de otros países tanto de América o de Europa. La forma en la que hablamos refleja la visión personal o colectiva de lo que pensamos o sentimos con respecto al grupo de referencia.

 

 

Albert Einstein decía “Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”. Entonces lo que a nosotros, quienes vivimos inmersos en el mundo de la diabetes, nos resulta obvio para otros es completamente desconocido. Por ello, quiero referirme al valor de las palabras. Esto es especialmente importante cuando hablamos de personas que necesitan cuidados  especiales. Cuando decimos: “el infartado”, “los obesos”, “los diabéticos”, “los ïnsulinodependientes” estamos reduciendo la condición de persona a una sola circunstancia. Etiquetándolos e ignorando sus diferencias individuales.

La palabra diabética o diabético no es correcta para referirse a las personas con diabetes. Este concepto ya está instalado y claro en los colectivos de personas con diabetes y en muchas sociedades médicas. Este es el caso de la Asociación Americana de Diabetes que desde 2015, propone en sus estándares de atención y cuidado la eliminación de este término . Otro ejemplo es el grupo Diabetes 2.0 de la Sociedad Española de Diabetes, que incluye en su “Decálogo para informar sobre diabetes en las redes sociales” este concepto. La diabetes no define a las personas y es bueno que todos comencemos a comprenderlo.

 

Es importante conocer que por tratarse de una enfermedad crónica se convive con ella. Hoy en día, las personas con diabetes pueden gozar de una vida plena y feliz, pueden concretar sus metas personales y profesionales. La diabetes no define ni condiciona sus vidas.

 

También es parte de un prejuicio la tragedia que parece implicar la palabra “insulinodependencia”. Es una terminología antigua que se usaba para  referirse a la necesidad de la diabetes tipo 1 de ser tratada con insulina, ya que el páncreas no puede producirla en cantidad suficiente. Las condiciones de aplicación de la insulina han cambiado radicalmente, no duele en la mayoría de los casos y puede aplicarse prácticamente en todos los ámbitos.

Los comunicadores sociales conocen muy bien el valor de las palabras, por eso invitamos a los periodistas a informarse y educarse en diabetes para así comunicar con propiedad, porque detrás de las palabras hay personas que las escuchan con atención. Vuestra voz puede ayudar a integrar, a desmitificar o a estigmatizar a las personas con diabetes.

 

Fuentes:

Standard of Medical Care, ADA 2015.

Las palabras sí importan, Lic. Maira Prado, Fisioterapeuta.

“Decálogo para informar sobre diabetes en las redes sociales”, Diabetes 2.0. SED