Claro, que SÍ! Aunque los adolescentes la sienten de una manera muy particular.

Para conocer más sobre ello, en el marco del proyecto “Diguan”, con el auspicio de Sanofi y la colaboración de FEDE, más de 200 adolescentes participaron de un campamento en 12 comunidades españolas. Durante la convivencia se realizó un estudio sobre  las emociones que provoca la diabetes en los entornos personales, sociales y de tratamiento.

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Generar la oportunidad de que más de 200 jóvenes con diabetes 1 se reúnan y tengan ganas de hablar sobre sus sentimientos y emociones ya es un gran logro, más aún si participan también educadores y psicólogos que puedan colaborar en el intercambio de experiencias. Según la encuesta de satisfacción, el nivel de aceptación por parte de los adolescentes a este tipo de intervenciones es muy alto. Afirmando que “hablar de las emociones que se generan alrededor de la diabetes es mucho más fácil si se hace en grupo y con otros jóvenes que también tienen diabetes”.

Las emociones más destacadas en positivo en el tratamiento fueron la confianza que genera ponerse insulina y  la alegría de practicar deporte. Con respecto a las negativas, la  pereza, el miedo o la ansiedad de tener que calcular hidratos, hacerse revisiones puntuales y las glucemia capilares. En el entorno social, las actividades con amigos son muy importantes y determinantes principales de las emociones positivas.  Mientras que las negativas se relacionan con tener que explicar que tienen diabetes, con las hipoglucemias ocurridas cuando se están divirtiendo con amigos o la necesidad de medirse la glucemia durante estos momentos recreativos. Con respecto a la familia, genera en positivo confianza y alegría ante el interés de la familia o las acciones conjuntas, pero enfado cuando sus miembros dicen lo que hay que hacer constantemente.

Para sorpresas de algunos, no son las emociones que los estudios anteriores han señalado como más frecuentes: incertidumbre, miedo, enfado, estrés, ansiedad incluso depresión. Tal vez, tenga que ver que en este estudio no se realizó en el momento del diagnóstico. Es de destacar que las emociones predominantes globalmente fueron positivas: la confianza y la alegría pero cuando se analizan por situación descubrimos que muchos jóvenes sienten , pena, enfado, asco y miedo; debido a no gustar, riesgo de problemas o interferencia con las actividades sociales.

Conclusiones, según nuestra opinión: Mucho que aprender…, mucho que escuchar… mucho que sentir y mucho que decir… La comunicación es la mejor herramienta para entender qué pasa en el interior de cada persona con diabetes. “La diabetes afectan las emociones y las emociones a la diabetes”. Mientras más sepamos, será más fácil desarrollar modos de potenciar las positivas y minimizar las negativas.  Seguramente, más de uno de nosotros se siente identificado con alguna de estas situaciones, veamos que podemos hacer para cambiarlas!