Todo comenzó como un esfuerzo para que su hijo Santiago y toda su familia comieran más saludablemente. Pero Macarena nunca pensó que su iniciativa llegaría tan lejos.

Para Macarena Vicuña, la diabetes era un mundo desconocido. Ella no sabía mucho de la enfermedad hasta el día en que decidió llevar a su pequeño hijo Santiago a la clínica. En ese entonces tenía apenas tres años, y sus constantes ganas de ir al baño y su sed insaciable provocaron aquella visita médica. Preocupada, ella veía cómo las enfermeras la miraban con cara de pena. Ese día se enteró que la diabetes acompañaría a su hijo para siempre y fue recién entonces que comenzaría su viaje de aprendizaje.

Cuatro años después, Macarena se hallaba haciendo las compras en el supermercado. Rondando el pasillo de los cereales se dedicó a elegir el mejor de todos para su familia. Buscaba un cereal sano, con poca azúcar para que Santiago pudiera comer y que al mismo tiempo fuera rico. Pero, cuando se ocupó de leer las etiquetas de los envases se llevó una gran sorpresa. “Estaba tratando de combinar la mejor relación azúcar versus sodio. Tratando de encontrar equilibrio me quedé con que si [los cereales] no tenían azúcar, el sodio se disparaba demasiado”.

Paralelamente a este descubrimiento, llegó a las manos de Macarena –no recuerda cómo- un estudio sobre los increíbles beneficios que algunas semillas tenían para la salud. En su lectura halló, por ejemplo, la capacidad de regular el azúcar en la sangre y regenerar algunas células pancreáticas en las semillas de zapallo, la reducción del colesterol nocivo y el aumento del llamado colesterol “bueno” en las semillas de girasol y el gran contenido de calcio en las semillas de sésamo, entre otras. Esto era ideal para la diabetes de su hijo y para el colesterol alto de su marido. ¿Pero, cómo iba a lograr que su familia comiera todas esas semillas?

 

La solución le vino prontamente. Macarena decidió mezclar las semillas junto con avena y algunos frutos secos y convertirlo en el reemplazo definitivo de los clásicos cereales para el desayuno en su hogar. El experimento comenzó en casa, pero poco a poco, amigos y vecinos se enteraron de su creación y le pedían para ellos mismos. A medida que pasaba el tiempo los encargos fueron aumentando más y más, hasta que, eventualmente, la mixtura llego ante una ginecóloga que le dijo que aquello era precisamente lo que ella necesitaba para sus pacientes embarazadas. El apoyo y estímulo de doctores fue el impulso inicial para convertir esta iniciativa hogareña en un proyecto de mayor escala.

Después de algunos ensayos y estudios en conjunto con nutricionistas nació “Grana”, que incluye avena, amapola, semillas de zapallo, chía, lino, almendras, girasol, sésamo y quínoa. Un conjunto de productos con múltiples beneficios para la salud de cualquier persona. La mezcla es absolutamente natural, sin aditivos ni preservantes, sin embargo, la fórmula no está terminada sin el ingrediente especial: tagatosa. Un monosacárido generalmente extraído de la leche que es reconocido por no alterar los niveles de glucosa e insulina en la sangre, entre otras cualidades, por lo que es ampliamente recomendado para pacientes diabéticos. Pero Grana no solo ha funcionado muy bien para diabéticos y embarazadas, pues también los que sufren de estreñimiento se han beneficiado por su alto contenido de fibra. Según Macarena, para ese público “hasta ahora ha sido imbatible”.

El éxito de Grana ha demostrado los cambios en la cultura alimenticia de hoy. Para Macarena esto se debe a que la gente está más consciente de su nutrición. Confía en que cada vez hay más conocimiento y preocupación. Pero para ella eso no es suficiente. Esta madre sueña con poder ofrecer su producto en los supermercados, pero no en la sección de alimentación sana, sino directamente donde están todos los cereales. “Lo que quiero es cambiar la forma de comer de la gente. Que sepan que existen alternativas saludables que saben rico igual”. Así, el producto del amor de Macarena por su familia encontró cabida en muchos más hogares de lo que ella jamás pensó. “No estaba buscando emprender (…), pero finalmente me decidí porque era un aporte necesario. Si podía ayudar a los míos por qué no ayudar al resto”.

Grana ha sido aprobada por la Fundación de Diabetes Juvenil en Santiago de Chile, por lo que puedes buscarla ahí, entre otros varios puntos de venta. Además, puedes seguir a Grana en Facebook e Instagram o contactarte vía mail.

Fuente: Diabelife