Las lancetas son hojas pequeñas diseñadas para inducir el sangrado en la punta de los dedos y obtener una pequeña muestra de sangre. Algunas personas prefieren cambiarlas lanceta después de cada uso, otras por día, por mes e incluso por más tiempo.

¿Así que cuál es la respuesta correcta?
La respuesta técnica, de acuerdo con los fabricantes y médicos, es que la lanceta debe cambiarse después de cada uso. Esta es una recomendación precautoria para evitar dolor en la medición, cambios en la piel e infecciones. Además se debe considerar lo siguiente:
-Son productos estériles y cuando los abres dejan de serlo y pueden contaminarse.

-Se despuntan cada vez que entran y salen del dedo, por lo que cuantas más veces las uses, más desgarros te provocan.

-Si las utilizas más de una vez, quedan restos de sangre que pueden modificar la siguiente lectura de glucosa.

-Una persona con diabetes se pincha muchas veces al día y ya es bastante duro como para tener que hacerlo con más molestias de las necesarias.

Más información
Las lancetas se utilizan junto con un dispositivo de punción, que la sostiene en su lugar y la libera rápidamente para que pueda penetrar la piel de forma veloz y con el menor dolor posible. Muchos dispositivos de punción tienen un sistema de ajuste de profundidad.

Si tienes la piel dura y no sangras fácilmente, adapta el sistema a una profundidad mayor para asegurarte de obtener suficiente sangre para realizar la prueba. Si no obtienes la cantidad necesaria en el primer intento, tendrás que realizar otro corte en tu piel. Las personas con piel delicada deben utilizar una profundidad de punción menor para que puedan obtener mejores resultados. Esto te evitará sangrar más de lo necesario y sufrir dolor en algunos casos.

Así como puedes ajustar la profundidad del pinchazo de la lanceta, también puedes elegir diferentes calibres para controlar el ancho de la punción. Un número de calibre más bajo significa una lanceta más gruesa, mientras que un número más alto significa una hoja más delgada.

Si tienes manos con callosidades o mala circulación, puedes comenzar con un calibre menor para asegurarte de que la lanceta penetre en la piel lo suficiente como para obtener la cantidad necesaria de sangre. Utiliza una más delgada, de mayor calibre, si no tienes callosidades y sangras con facilidad. Si experimentas más dolor del normal por el pinchazo y te aparecen moretones después de usar la lanceta por primera vez, utiliza una más fina.

Zona de punción
La punta del dedo es el sitio de punción que más se utiliza para medir la glucosa en la sangre. Pincha la piel del costado del dedo en lugar de la yema y cambia a menudo el dedo de pruebas. Si usas las yemas de tus dedos con mucha más frecuencia que sus costados, sentirás dolor o incomodidad cada vez que el dedo de pruebas toque algo.

Evitar pinchar las yemas es especialmente importante en el caso de los usuarios principiantes, ya que no conocen la mejor profundidad de punción de los dedos. Un pinchazo muy profundo podría causar un moretón y mucho dolor. Si consideras que pincharte los dedos, incluso en el costado, te causa demasiadas molestias, consulta a tu médico por otras zonas, como un muslo o brazo.

Aumento de circulación
Obtener una buena muestra de sangre depende en gran medida de la circulación que tengas en las puntas de tus dedos. Asegúrate de que tu dedo esté hacia abajo para que la sangre fluya hacia la punta. Si sabes que tienes mala circulación, permite que la sangre fluya por tus dedos antes de usar la lanceta.

Intenta lavarte las manos con agua caliente, agitar tus brazos en círculos, abrir y cerrar tus manos, o masajear tus manos y dedos justo antes de hacerte la punción. Tomar estas medidas puede hacer que la sangre fluya mejor y que no se requiera ajustar la lanceta para una mayor profundidad. Si al pinchar tu dedo no obtienes la cantidad suficiente de sangre, no hagas un nuevo intento de inmediato. Aprieta tu dedo con la otra mano para que salga más sangre.

Fuente: Vive con Diabetes